Un espejo cambiante es toda vida. Un espejo que a ciegas lanza un lento reflejo de reflejos, un momento en que algo se repite y ya se olvida.
¿Por qué la sed no encuentra su perdida transparencia en el agua o en el viento? ¿Quién osará copiar aquel sediento fantasma que en el mar niega su huida?
¿Tendrá todo reflejo? ¿Qué silencio podrá copiar siquiera tu silencio? ¿El mar del tiempo quién podrá copiarlo?
¿Y ese amor que nos llega sin llamarlo, no será amor, quizás, de otros amores o como el fuego, sueño de esplendores?